Escrito en Maleva (empieza en sueños)
Los árboles se mezclaban con sombras, las sombras se camuflaban. Salía el sol, apenas se veía. Una caminaba sola, sólo caminaba sin saber bien a dónde. La otra se sentaba en un banco, sola. Lloraba lágrimas de un papel tan blanco que se translucía. Formaban un cuaderno que prolijamente reposaba sobre sus piernas. Sostenía su cabeza entre las manos, por momentos la apoyaba sobre las hojas. Parecía a punto de quebrarse. Caminaba como buscando, tenía la mirada perdida. Le decían Nadia, soledad como no querer estar acá pero sin saber dónde querer ir. Nadia se sentaba a la vuelta de donde no quería estar, alejándose tan sólo unos pasos, sin poder hacerlo demasiado. Caminaba y desde la distancia veía un alejamiento pausado de un todo desconocido para ella… Lloraba lágrimas de un papel blanco translúcido que completaba un cuaderno del que se había alejado unos pasos ya. Las historias se funden. Yo las miraba sin mi mirada, la había perdido.
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