Tiempo después se volvió a parar al borde del principio. Miró para adentro buscando respuestas, sólo encontró silencio y sonrió.
“Bienvenida” se dijo y cerró los ojos entregándose plena.
(Material sin editar)
I
Caminaba con los ojos cargados de cosas que le dolían. El viento era mucho y le hacía difícil el andar. Seguía y en el camino iba recolectando tornados que salían desde la tierra.
Tenía un racimo de cuatro tornados en la mano, como flores o globos, para regalar…
A quién?
II
No, no es el tiempo, no sé de relojes. No, no tengo el tiempo…tic…tac. Me distraen. No tengo el tiempo más que dos gotas que caen justo delante de mi cara…tic…y…tac.
Tiempo-a-des-tiempo. El viento ya no es más que mi respiración adentro. Hasta eso me aturde y es increíble. Se mezclan, bailan juntos, se entrelazan y se pierden. Ya no puedo distinguirlos. El cuerpo se empieza a adormecer. Mi cabeza frena en los espacios vacíos, ahí es donde quiero quedarme. Casi lo logro, sólo, un apenas más…
III
Así elegiría quedarme, si fuese de elegir. No hablo de posiciones, ni de comodidad. Hablo de “estados”. Así, en este estado perpetuo.
IV
No veo, siento y abajo de tanta ropa un escalofrío me tantea entera…y no se va…
V
Ella tenía una vida que se había encontrado y se había transformado en su juguete favorito, estaba en otro lugar y se la sentía feliz. Se las veía juntas todo el tiempo. Reían, peleaban, hablaban, siempre jugando. Conocía sus reglas, manías y rincones a la perfección. Por momentos la picardía la abordaba y rompía alguna de sus líneas. Pero esas mismas noches se la oía sollozar por los rincones con pedazos de cinta gastadas en las manos tratando de unir las piezas rasgadas.
En una piedra nos cruzamos cuando me invitó a mirarla jugar.
VI
Tenía los ojos cerrados cuando se conectaba con el ruido del agua y el aire que parecía un poco más agitado usaba de tobogán cada uno de sus rulos, eso le provocaba un cosquilleo en la nuca que fascinaba.
No pensaba en nada. Estaba sola.
Entreabrió la mirada como quien siente que algo está cerca, pero sólo encontró una mariposa que pacífica posaba entre sus manos. Quedó admirada ante tantos colores.
Se acariciaron muy dulce, cada una en su idioma, hasta que decidieron irse, cada una a su ritmo…
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