Mud
Se cubre con una capa de sueños que deja una estela de purpurina en su andar somnoliento. Amanece en un turquesa que enceguece, sobre plumas, enredada en sonrisas. Asomando por detrás de su oreja todavía puede verse un resto de barro. Rastros de una noche juguetona con su pequeña. Complicidad, risas y paz. Cuadros de lodos pintados en la piel para fundirse en la noche y no ser encontradas por nada. El disfraz se desvanece con el fluir del llanto que cayendo ya va abriéndose espacios, dibujando líneas más claras, humedeciendo la piel marrón, seca y agrietada. Producto de esa felicidad que no cabe en ningún cuerpo.
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2 comentarios:
la imágen, y "esa felicidad que no cabe en ningún cuerpo"... qué bueno encontrarte. brindo
Salud! y bienvenida
besos
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