Llegan hasta ese lugar donde árboles plateados bordean el puente que un arroyo naranja por gigantes cardúmenes atraviesa
Todo huele a fresco, a calma
Una respira y se pierde entre la gente
mientras
La otra, trepada hasta la punta de una hoja, sostiene momentos únicos en el tiempo
congela
Se cuentan y basta
Ya no guardan mas frío en los espacios huecos
Desde sus rincones perdidos, se entienden
Queman la puerta de salida
Ahí eligen quedarse, sosteniendo todo eso en su tiempo


1 comentario:

Niev dijo...

... y que la bruma huela a jardín,
y que los ojos
respiren muy verde,
y
que las siestas se llenen de miel...